
DESCRIPCIÓN
Todo camino largo empieza con un primer paso, y el nuestro fue una Sanglas 400 Y de 1981. Escogimos una española para arrancar BOLT porque nos apetecía recuperar algo que estaba ahí, un poco olvidado, y que casi nadie se había atrevido a transformar. La Sanglas de esa época ya monta motor japonés, el bicilíndrico de 400 de la Yamaha XS400: 37 caballos y seis velocidades. Un punto de partida honesto para lo que teníamos en la cabeza: una café racer de la vieja escuela, muy cruda, muy primitiva, de esas que se vaciaban hasta dejarlas en los huesos para ir de un café a otro, como hacían los ingleses en los cincuenta y los sesenta con sus Norton, sus BSA y sus Triumph.
Mantuvimos el tren delantero de origen y mejoramos los frenos; de ahí en adelante, todo fue quitar. El depósito es un Benelli modificado con un cepillado que parece oxidado: no queríamos brillo, queríamos que se notara el paso del tiempo aunque el trabajo fuera nuevo. Motor en negro, escapes artesanales hechos en casa y una carburación trabajada hasta dejarla como tenía que estar.
La #BOLT1 es el ejemplo de que a veces no hace falta inventar nada: basta con mirar atrás, entender por qué aquellas motos eran como eran y tener las manos para hacerlo otra vez. Es nuestra primera moto, la que nos enseñó a hacer las demás. Por eso sigue en casa, en nuestras instalaciones, y de aquí no se mueve. Irrepetible en el sentido literal de la palabra.