
DESCRIPCIÓN
La Honda Transalp 650 es una de esas motos que se ganaron su sitio a base de kilómetros. Bicilíndrica en V, trail de raza, con ese aire africano y aventurero que la convirtió en un icono dentro del universo Honda. Nacho, gran amigo de la casa, llegó al taller con una idea muy clara: reinterpretar la moto africana, la moto dakariana, pero con el comportamiento de un trail actual, más endurero, más afilado. El reto era absoluto y nos encantó desde el primer día. Lo que ha salido de ahí lleva el ADN de Nacho por los cuatro costados.
Montamos el tren delantero invertido de una Africa Twin moderna, y con él llegaron los frenos sobredimensionados, con discos sobre acoples diseñados y mecanizados en CNC por Bolt Motor Company. Escogimos llantas de radios ampliadas, una de las grandes dificultades del proyecto: encajarlas en esta moto no fue nada sencillo. Cambiamos la cúpula, montamos un carenado nuevo, un guardabarros de cross y manillar de enduro. Mantenemos el cuadro de relojes original, porque hay cosas que no hace falta tocar, y conservamos también un pequeño reloj Casio como medidor de tiempo, un detalle que Nacho tenía claro desde el principio. El asiento es nuevo, de gel, pensado para devorar kilómetros sin castigo.
El motor está reconstruido por completo, tornillo por tornillo, y el escape es totalmente artesanal y homologado. Detrás lleva un doble depósito trasero de aluminio como suplemento de reserva, para no tener que pensar en la gasolina cuando el camino se alarga. Luces LED de última generación, neumáticos de trail y, como guiño total, un trabajo de pintura de nivel diez con colores Rothmans combinados con los de Bolt. La #BOLT61 es el ejemplo de que un proyecto se hace con las manos, pero se construye con la complicidad: una moto única para un amigo único.