
DESCRIPCIÓN
Hay motos que se convierten en leyenda por lo que ganaron y otras que lo hacen por lo que se atrevieron a ser. La Honda CX500 pertenece al segundo grupo: fue el primer motor en V que fabricó Honda, planteado a 72 grados y con los cilindros girados 27 grados para que la carburación tuviera mejor flujo, con distribución por cascada de piñones. Un motor raro, distinto y absolutamente icónico. Un unicornio. Esta unidad la trajimos de una colección privada de Italia, y el proyecto nació con nombre propio: un ingeniero de Repsol que quería algo que no tuviera nadie más.
La idea estaba clara desde el primer boceto: una café racer muy personal, compacta, baja, corta y ágil, con toda la personalidad concentrada en dos sitios. El motor, pintado en negro para que ese V tan característico se lea como una pieza de escultura. Y el depósito, vestido con los colores de guerra de HRC —gris, azul y rojo—, que no son un guiño casual sino una declaración de intenciones sobre de dónde viene este motor.
La #BOLT19 fue portada en la revista Fuel y en BikingZone, se marchó a Texas y desde allí volvió a Europa: ha viajado más que muchas motos nuevas. Pero lo que más nos gusta de ella no son las portadas ni los kilómetros de avión: es que sigue siendo una CX500, con su motor imposible y su cascada de piñones, y que cualquiera que la vea de cerca entiende en dos segundos por qué elegimos precisamente esta y no otra.