
DESCRIPCIÓN
La Honda CB750 es una de esas motos que no necesitan presentación. Dentro del universo Honda es un icono, y para nosotros es terreno conocido: llevamos años trabajando sobre esta plataforma, igual que sobre los bóxer y los K de BMW o sobre las Ducati. Con la #BOLT55 el cliente nos pidió el proceso completo: buscar la moto, crear el diseño, presentárselo, fabricarla, probarla y entregársela. El sueño entero, 360 grados. Y lo que salió del taller fue una Brat Style old school, auténtica y única.
Montamos unas horquillas invertidas en color plata, que le dan un aspecto agresivo y muy resultón, con frenos sobredimensionados, floreados y flotantes. Aquí es donde la moto nos dio más guerra, porque decidimos convertir las llantas de palo en llantas de radios: aros de supermotard, radios y bujes de Africa Twin, y después fabricar lo que no existe, los ejes, las galletas y los acopladores, diseñados en 3D y cortados a láser. Ahí estaba la verdadera dificultad técnica del proyecto.
Manillar recto Brat Style, directo y sin adornos. El depósito es el mítico de la Honda CB750 K2, pintado en colores años 70 California Surf: azul, purpurina y oro, una combinación que no pasa desapercibida y que, al mismo tiempo, no grita. Asiento en piel envejecida Chester, guardabarros artesanales fabricados en Bolt, instalación eléctrica nueva de arriba abajo y electrónica Motogadget. La #BOLT55 es el ejemplo de que la clase no se compra hecha: se consigue con horas de taller, con decisiones tomadas una a una y con la voluntad de fabricar lo que hace falta cuando no existe.