
DESCRIPCIÓN
Hay proyectos que nacen de una idea muy concreta, y este es uno de ellos. La base es una Honda CB 250, una moto de baja cilindrada y muy ligera, de esas que se mueven casi solas. Queríamos aprovechar precisamente eso: construir una café racer ligerísima pero con una presencia que no dejara indiferente a nadie.
Buena parte del carácter está en el tren delantero: horquillas y tijas de Kawasaki ZXR750, llantas de radios de 16 pulgadas con neumáticos Avon Bobber y unas tijas personalizadas mecanizadas en CNC por nosotros, porque cada moto pide una cota distinta y no hay atajo que valga. El depósito, de una Benelli de carreras, encaja en la línea de la moto como si hubiera nacido ahí.
Pero si hay un apartado donde esta moto se llevó las horas, es la pintura: un acabado espejo total, con un tratamiento especial que refleja como un cristal, combinado en la parte superior con un guiño a la Gentleman y su logo. Es de esos trabajos que no se explican bien en una foto: hay que verlo girar bajo el sol. La #BOLT6 es el ejemplo de que no hacen falta muchos centímetros cúbicos para levantar miradas.