
DESCRIPCIÓN
Hay motos que ya nacen afiladas. La Ducati S2R 1000 es una de ellas: pocas unidades, distancia entre ejes muy corta, estrecha, ágil, un animal hecho para comerse carreteras. Pero el cliente no quería una S2R más. Nos encargó el proyecto completo: buscar la moto, diseñarla, fabricarla y convertir su idea en algo real. La encontramos nosotros, se la presentamos con el render en la mano y desde ahí empezamos a darle una vuelta de tuerca más.
Una de las claves está en las llantas: italianas, de 24 radios, fabricadas a mano, con una dificultad técnica considerable para poder montarlas en esta moto. No fue un trabajo de catálogo, fue un trabajo de taller. El depósito lo fabricamos nosotros, réplica del de la mítica Ducati Paul Smart, y detrás va un colín monoplaza impreso en 3D diseñado para alojar el escape, que sube por la parte alta de la moto hasta terminar en el propio colín. En el manillar decidimos jugar: nada de semimanillares, montamos uno de scrambler.
La pintura la firma el artesano que pinta los cascos de Fernando Alonso y de otros pilotos de Fórmula 1. El motor pasó por las manos de los magos de Bolt: culatas, inyección y embrague trabajados para que el desmodrómico respondiera como la moto pedía a gritos. La #BOLT29 es el ejemplo de que una moto exclusiva todavía puede volverse más exclusiva. Llegó como un encargo y salió como portada de revista y ganadora de premios.