
DESCRIPCIÓN
Hay encargos que se hacen especiales por lo que llega al taller y otros por quién llama a la puerta. Este junta las dos cosas. La #BOLT22 nace de un encargo de Adrián Campos Jr., fundador de Bolt Motor Company, socio y amigo de la casa, y de una moto que nos gusta más de lo que deberíamos reconocer: una Ducati 750 SS a carburación. Una moto de carretera, de viaje, de tragar kilómetros con la espalda estirada. Y nosotros decidimos convertirla justo en lo contrario: una scrambler salvaje, atrevida y descarada. Una Ducati canalla.
El corazón del proyecto está en la parte central. El depósito lo fabricamos nosotros, réplica del de la mítica Ducati Paul Smart, y con un detalle del que estamos particularmente orgullosos: lo dejamos transparente para ver la gasolina, con las marcas de nivel indicadas como Full, Half y Fuck. Cuando llegas a la última, ya sabes lo que toca. La pintura está llena de guiños secretos a Ducati para quien sepa mirar de cerca, y el número no es casual: el 22 es el que llevaba Adrián Campos Jr. cuando corría la Indy y la F3.
Atrás está la parte que nos quitó el sueño unas cuantas noches: montamos el basculánte monobrazo de una Ducati 1098 Corse para que su llanta quede al aire y se vea entera. Cambiar tanta parte de ciclo en una moto que no nació para ello es donde se demuestra si sabes o no sabes. La #BOLT22 es el ejemplo de que a una moto se le puede dar la vuelta entera sin faltarle al respeto: una touring convertida en una scrambler con mala idea, con un comportamiento brutal y un carácter que no pide permiso.