
DESCRIPCIÓN
Una BMW R45 de primera serie, del 78. Una moto honesta, de las que llegan al taller sin pretensiones y con ganas de encontrar su sitio. El cliente la trajo con una idea clara en la cabeza: convertirla en una scrambler de verdad, de esas que no se quedan en el aspecto. Queríamos una moto robusta, pensada para moverse por el ámbito rural, con colores elegantes y una conducción cómoda y práctica. Nada de una pieza de escaparate.
Neumáticos de trail y suspensiones levantadas para ganar ese aire desafiante que pide una scrambler; guardabarros y rejilla de faro fabricados a mano en el taller; manillar de motocross y electrónica Motogadget completa. Mención aparte merece el depósito: un clásico muy peculiar, de muy pocas unidades, con la parte superior preparada para montar una pequeña maleta o una bolsa. Encontrarlo fue media alegría; verlo montado en la R45 fue la otra media.
La idea de partida era hacer una scrambler setentera, de las que se llevaban en Italia. La #BOLT3 es el ejemplo de que una moto no tiene que elegir entre ser bonita y ser útil: se puede sacar al campo un domingo, cargarle las alforjas hechas a mano y volver con barro en el guardabarros de inox sin haber renunciado a nada por el camino.