
DESCRIPCIÓN
Hay encargos que empiezan por una conversación y no por una moto. Este fue uno de ellos: un cliente que quería una café racer elegante, discreta, con clase. Una moto que pasara desapercibida y a la vez llamara la atención. Nos encargamos de todo el círculo: buscar la moto base, diseñar el proyecto, fabricarlo y entregar la moto llave en mano. La base fue una BMW R100 S, y desde el primer boceto tuvimos clara la frase que iba a guiar el proyecto: lujo silencioso.
Aire bobber desde las ruedas: llanta de 19 delante, de 16 detrás y neumáticos Avon de perfil ancho. Fuelles, moto bajada y un manillar que obliga a echar el cuerpo hacia delante sin llegar a incomodar. El cuentakilómetros lo rescatamos de una BMW R50 de los años sesenta, con un mecanizado hecho uno a uno para que encaje como si hubiera nacido ahí. Las tijas y el subchasis biplaza son artesanales: piezas que solo existen en esta moto.
Azul metalizado. Nada más. Ese es exactamente el tipo de decisión que define el proyecto: un color que no grita pero que a plena luz se te queda mirando. La #BOLT10 es el ejemplo de que la elegancia no necesita levantar la voz: no busca girar cabezas de golpe, sino aguantar la segunda mirada, y la tercera.