
DESCRIPCIÓN
Hay proyectos que nacen de una conversación. Este empezó cuando un cliente italiano nos contactó con una idea en la cabeza: quería una moto diferente, y traía su propia BMW R100 para convertirla. Nos pidió una bobber, pero no una bobber cualquiera: la quería alta, con la postura de una scrambler, huyendo de esa línea baja y recta de las bobber de toda la vida. Y ahí es donde nos sentimos cómodos.
El protagonismo se lo lleva el guardabarros: largo, muy largo, casi cubriendo media rueda, fabricado artesanalmente para traer de vuelta ese aire vintage de las bobber de los sesenta. Debajo, neumáticos con mucho balón, porque en esta moto las gomas cuentan tanto como la chapa. Atrás repetimos la jugada con otro guardabarros generoso, casi de moto de época, rematado con un piloto diminuto que es un guiño directo a las motos de los años treinta y cuarenta.
El color es de lo que más orgullosos estamos: un gris zafiro plomo profundo, trabajado con mucho mimo, con unas líneas en oro envejecido que le dan el punto vintage exacto. Ni un tono más brillante, ni un tono más apagado. La #BOLT28 es el ejemplo de que las etiquetas están para romperlas: bobber por delante, scrambler por detrás, y una personalidad que no se parece a nada de lo que hay ahí fuera.