
DESCRIPCIÓN
Hay encargos que llegan al taller con una contradicción dentro. Lluís, cliente y amigo, tenía una idea muy clara: quería una moto de carreras, pero partiendo de algo que no lo era. Y la quería BMW, bóxer, clásica. Una R100 RT del 82, es decir, una touring pensada para comerse kilómetros de autopista: pesada, lenta, con unos frenos que hoy asustan. Convertir eso en una moto ágil, potente y que de verdad corriese era un reto enorme, y nos encantó desde el primer minuto.
Delante, la instrucción fue «pata negra, lo mejor del mercado»: horquillas Öhlins completas, discos sobredimensionados y pinzas Brembo serie oro, con tijas, eje de dirección y un guardabarros minúsculo diseñados y fabricados por nosotros. Faro de carreras muy pequeño y una de las partes de las que más orgullosos estamos: la cúpula estilo carreras de los años 70, esa que te lleva directo a las míticas Endurance. Cuadro de carreras con cuentarrevoluciones de Ducati clásico, semimanillares y electrónica Motogadget con centralita de 16 mapas. El motor se abrió por completo y se reconstruyó desde cero: kit de cilindros 1170 de alta compresión, bielas más cortas, volante aligerado, culatas de doble bujía con doble encendido, válvulas modificadas en Bolt y carburadores Keihin de carreras. Alrededor de 95 caballos, con un escape artesanal que sube por la parte superior y termina en un silencioso de titanio.
La parte trasera es la que nadie había conseguido hacer: fabricamos un subchasis y un acople propios para montar un monoamortiguador sobre un basculante de Boxer Cup, con un sistema de anclaje único. Es la primera bóxer de Europa que lo lleva y la primera moto clásica homologada en España con monoamortiguador. Llantas de Boxer Cup, neumático slick, colín en fibra realizado en 3D, asiento en piel de ante y una pintura en rojo de carreras con líneas negras que es una obra maestra. La #BOLT36 es el ejemplo de que una moto no está condenada a ser lo que fue: rápida, muy rápida, exigente y tremendamente divertida. Una bestia atemporal.