
DESCRIPCIÓN
Hay proyectos que llegan por una foto en redes sociales y acaban siendo de los que se recuerdan. Andrés Palop, portero del Valencia y del Sevilla e internacional con la selección, nos conoció así y vino al taller con una idea muy clara: quería una moto única. Y trajo su propia base, una BMW K75 que había cuidado como se cuidan las cosas a las que se les tiene cariño. El encargo tenía su miga: discreta y agresiva a la vez, con colores y mensajes entre líneas. Andrés se implicó a fondo en el diseño, y eso siempre se nota en el resultado.
Cambiamos el tren delantero al completo: invertido de Yamaha R6, tijas personalizadas mecanizadas en CNC y frenos sobredimensionados con pinzas Brembo. La careta la diseñamos e imprimimos en 3D, y por dentro escondimos un LED que dibuja el nombre de Bolt: de día no lo ves, de noche se enciende en rojo. El depósito es la seña de identidad de la casa, con unas aletas de aluminio que tapan el radiador, y el subchasis continúa esa línea ascendente de un extremo a otro de la moto. El asiento, biplaza en piel de ante y vuelta, esconde una bandeja con cremallera para la documentación.
Atrás, máxima dificultad: llanta lenticular. No conocemos a nadie que haya montado una en una BMW K; nosotros sí, y funciona. La #BOLT25 es el ejemplo de que se puede ser elegante y estar al ataque al mismo tiempo: discreta cuando toca y descarada cuando la miras bien, con detalles que solo se entienden de cerca.