
DESCRIPCIÓN
Hay motos que se repiten hasta el cansancio y la BMW K100 es una de ellas. Por eso, cuando Jesús —cliente de Almería y ya amigo de la casa— nos trajo la suya y nos dio libertad total, supimos que no queríamos hacer otra K100 más. Queríamos un concepto nuevo: fusionar lo más auténtico de una café racer con el aspecto bruto y canalla de una scrambler. Semimanillares y neumáticos de tacos. Moto inclinada hacia delante y estriberas atrasadas. Escape scrambler y motor en negro, como mandan las café racer.
Delante está el músculo: un tren delantero de Ducati Panigale completo, con discos sobredimensionados y pinzas Brembo en oro. Las tijas las diseñamos y mecanizamos en CNC, con un grosor que se sale de lo que ofrece el mercado. Encajar una horquilla tan bestia en ese eje de dirección fue el gran reto técnico del proyecto: fabricamos el eje de dirección, el eje de rueda y las galletas, diseñadas en 3D y cortadas por láser.
El depósito es marca de la casa, con aletas de aluminio que tapan el radiador y prolongan su línea ascendente. No hay otro igual. La pintura es negro brillo con un lacado especial que consigue efecto espejo, con líneas en oro envejecido y, por supuesto, el rayo. Atrás, el subchasis deja todo el hueco al aire libre y es lo que le da esa sensación de ligereza, como si la moto estuviera suspendida. La #BOLT34 es el ejemplo de que dos estilos aparentemente incompatibles pueden convivir si te atreves a buscar el punto exacto.